viernes, 30 de mayo de 2014

30 de mayo.

Inquietud. Si, eso me describe ahora mismo. La inquietud...pero la inquietud de ese silencio antes de un solo de guitarra. O el segundo antes de que empiece a sonar un piano...si, esa inquietud, sin ninguna duda.

Curioso que la palabra inquietud la relacione con el silencio. No tanto. En realidad, no.
Silencio, inquietud. Inquietud, silencio.

Por eso llevo varias noches pensando varios días pensando en silencio la razón de mi inquietud, ese silencio en mi interior que hace eco rebotando en todo mi ser hasta convertirse en parte de mi y me hace llevarlo como un prisionero lleva días encerrado cargando a su espalda. Por condena.
Todo potenciado por ese sabor metálico en la boca. Sabor a pecados no cometidos en buen momento.
Esa inquietud, ese silencio...es la sombra de toda la luz de mi vida. Como cuando tomas el sol y una nube se pone en medio. Sigue habiendo sol, pero no es lo mismo.

No es que este buscando alguien que me saque de esto. No puedes sacarme de mi mismo. Pero si busco alguien con quién compartir silencios...inquietudes...un piano de fondo.
Quizás esa inquietud...el silencio...como siempre es antes de que suceda la magia....quizás mi solo de guitarra, ese piano viene unos instantes después de sentir todo esto...





O quizás solamente es mi hígado pidiéndome otra cerveza y diciéndome que deje de pensar gilipolleces.
O el corazón gritando que no he olvidado nada de lo que alardeo haber olvidado.
Quién sabe. Aún no me conozco lo suficiente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario